Mientras Escribo, de Stephen King. Reseña/Critica/Recomendación.


     “Nunca antes había leído nada parecido a este libro...” En el poco tiempo que llevo leyendo (un par de años) no me había atrevido a leer algo diferente que algún libro de Paulo Coelho, que si bien no estaba mal para comenzar, cuando llevaba el quinto libro quizá, ya me había asqueado de tanta simplicidad. El primer libro que me regalaron (y que leí con ganas, vale aclarar) fue El Alquimista de Pablo Coelho. La verdad fue que me encantó, desde ese momento empecé a leer varios de sus libros casi sin ningún descanso. La lectura dio pie a una pequeña sensación de querer transmitir lo que el señor Coelho expresaba con sus letras: Amor, luz, fe, religión, magia, sexo. En la misma medida que iba leyendo empecé a escribir, era algo que disfrutaba hacer, hasta el punto donde se transformo en algo necesario para mi vida. Escribir era mi desahogo, lo sigue siendo aún.

     Desde que leí el último libro de Paulo Coelho: La bruja de portobello, mi pretensión fue comenzar a leer Caballo de Troya 1 de JJ. Benítez (Recibí como obsequio los primeros cinco volúmenes de Caballo de Troya de la misma persona que me regaló El Alquimista) y lo hice de hecho. Pero llegue hasta la parte donde el mayor le revela el pergamino al Benítez. No pase de ahí. ¿Por qué era tan difícil para mí leer ese tipo de lectura? si precisamente estaba preparado para algo más elaborado que los libros sobre magia de Coelho. Quizá era mi falta de tiempo, o tal vez las dimensiones físicas del libro; lo que hacía que se me dificultara transportarlo fácilmente a cualquier lugar (el primer volumen era el que tenia mayor tamaño, fue impreso en una editorial distinta a la de los otros cuatro volúmenes). El hecho fue que no pude continuar leyéndolo. Al mismo tiempo daba por terminada lo que se podría definir como mi primera pequeña novela: Marie. Que está basada en la vida de un joven llamado Santiago, donde debe aprender por desdicha o virtud, el sabor jugoso del sexo y el placer; así mismo encontrar su “yo” espiritual mediante vivencias muy poco ortodoxas, y también el efímero sentimiento del amor correspondido. Todo enseñado por tres mujeres llamadas Marie.

     Es cuando se presenta lo que llamaría el señor King “un pequeño vacio argumental” pero en mi vida. Quería seguir escribiendo pero no sabía sobre qué, ni cómo. Mi pequeña musa había desaparecido y no tenía idea de donde estaba (a veces nuestra musa o muso desaparece, pero eso no significa que dejó de existir). Por buena suerte, se celebró hace algunas semanas la VII feria internacional del libro en Caracas, pensé que era el momento de adquirir algunos buenos libros totalmente diferentes a los que ya había leído, y además, tomando como premisa comprar “libros de bolsillo”.

     Iba en busca que Autores como Alejandro Jodorowsky, Agatha Christie, u Oscar Wilde. Pero no fue fácil conseguir algo de estos autores. Solo tuve suerte con Agatha Christie de la cual conseguí: Asesinato en el Oriente Express. Además de eso compré un libro de un norteamericano poco conocido llamado Hugh Prater, y otro de un autor venezolano llamado Alexis Páez (que me interesó por el hecho de que es ingeniero en materiales de la Universidad Simón Bolivar y escritor). Yendo hacia el metro tenía que pasar unas aceras donde hay varios puestos de  vendedores de libros usados. Me detuve allí para ver si encontraba algo de lo que estaba buscando, y echando un ojo vi el libro de Stephen King: Mientras escribo. De forma inmediata leí la tapa de atrás para ver el resumen: “Si no tiene tiempo para leer, no tendrá el tiempo o las herramientas necesarias para escribir. Pocas veces un libro sobre el oficio de escribir ha resultado tan clarificador, útil y revelador.” ¡Debo tenerlo! pague por el 40 bs, además de que fue barato, sabía que el valor de la información que me iba a proporcionar era mucho más que tan solo 40 bs.
     Y así fue. Hace un par de días lo termine de leer por completo (vale decir que ha sido el libro que he leído con mayor rapidez). Ahora quiero compartir con ustedes, sobre todo para los que tienen aspiraciones de ser escritores, esta pequeña reseña sobre el mágico arte de escribir.
     Lo primero que diré, es que les recomiendo compren el libro y lo lean; de ser posible, mas de dos veces. El libro comienza con una sección llamada: CURICULUM VITAE donde el señor King expone de forma aleatoria episodios importantes de su vida cuando era niño, de su paso por la secundaria e inicios de la universidad, sobre sus asquerosos y mal pagados trabajos, hasta la forma como conoció a su esposa Tabby. Una de las primeras frases que pude subrayar por su impacto fue la siguiente:
Escribir es una labor solitaria, y conviene tener a alguien que crea en ti. Tampoco es necesario que hagan discursos. Basta, normalmente, con que crean.
     Con esto se refería a que, su esposa Tabby era pieza fundamental en la confianza que tenía Steve en sí mismo. Ella lo apoyaba casi siempre, y cuando no le parecía algo se lo decía con sinceridad para discutir sobre el tema. Claramente escribir es una labor solitaria, yo siempre necesito sentirme solo para poder escribir. Esta sección deja claro como fueron sus comienzos, es importante reconocer que los pocos detalles que presenta Steve en esta parte del libro son de suma relevancia para la siguiente sección. La cual comienza después de las siguientes palabras:
                Se empieza así: poniendo el escritorio en una esquina y, a la hora de sentarse a escribir, recordando el motivo de que no esté en medio de la habitación. La vida no está al servicio del arte, sino al revés.  

¿Qué escribir?

     Es la primera pregunta que se hace el señor King para comenzar con la materia que imparte en este libro. Su respuesta es franca y sencilla: Telepatía, por supuesto. Con eso escribe una perfecta situación donde un escritor describe un escenario, de modo que explica y presenta todos los detalles del mismo; sabiendo que el lector está imaginando todo lo él que está escribiendo, hace conectar al lector con el escenario. Le explica luego, que escribir es como hacer telepatía por medio de las palabras, aunque no estén en el mismo espacio de tiempo, ni en el mismo lugar, ni si quiera cerca, el lector lo ve. De ese modo puede concluir con que no importa sobre lo que quieras escribir, mientras el lector se sienta conectado contigo y te tomes en serio lo que estás haciendo.

Caja de herramientas.

     En la siguiente sección el señor King la presenta como: Caja de herramientas, donde describe una escena cotidiana con su tío Oren, quien le pide ayuda para cambiar una mosquitera en el fondo de la casa. Al final del relato, el pequeño Steve queda confundido porque su tío subió una caja de herramientas que debía pesar entre sesenta y setenta kilogramos, para solo usar un destornillador de estrella. El tío le explica que subió todo lo necesario porque no sabía si iba a necesitar algo más. De ese mismo modo el señor King dice que cómo la caja de herramientas del tío Oren, todos los escritores debemos tener nuestra propia caja de herramientas a la hora de escribir, en donde comenzamos teniendo una bandeja superior: está compuesta por la gramática, nos recomienda tener una gramática básica legible y correcta, que dejemos la mierda superflua a un lado, porque no estamos en el instituto y la presión por intentar tener buena gramática no existe. Lo único que debemos tomar en cuenta es que todo verbo tiene que ir pegado a un sujeto y así se forma una frase perfecta (por simple que parezca), «Los perros ladran» «La montaña flota» «El coche anda» son ejemplos claros.
     En la siguiente bandeja de la caja nos presenta la voz o el vocabulario con el que se relata la historia (o cualquier cosa que escribamos): todo se puede expresar en voz pasiva o activa. Personalmente el señor King detesta la voz pasiva, dice que es de maricas, o mejor dicho, de escritores tímidos. Si bien no descarta la idea de usar la voz pasiva en situaciones donde alguien muere o suplica por su vida, prefiere escribir con voz activa porque le da más contundencia al lector de lo que está leyendo. El tímido escribe: «La reunión ha sido programada para las siete y media» ¡levanta esos hombros y yergue la cabeza, coño! La voz activa dice: «La reunión es a las siete». Además recomienda eliminar en gran medida el uso de palabras que terminen en “mente” para darle contexto a una oración. Es necesario que le des argumentos a la lectura con sus líneas antecesoras para que el lector imagine él mismo los sentimientos que se viven en determinada situación. Eliminar de los diálogos “dijo, temerosamente” por ejemplo, es obligatorio. Saca de tú escrito los adverbios malditos y tendrás éxito.
     King ordena luego a que levantes bandeja y enseguida encontraras los elementos de estilo que debe tener tu escritura. En él presenta la importancia que debe tener el orden del párrafo en la narrativa. Para que un párrafo tenga éxito, debe comenzar con una frase que determine lo que va a suceder en las líneas siguientes. Podemos explicar dónde y cómo se desarrolla el encuentro de dos enamorados si antes mencionamos su pretensión de encontrarse (en la primera línea). No importa cuán largo sea el párrafo, existen párrafos de hasta dieciséis paginas, que no representa nada importante en la historia, pero si está organizado, le da sustancia.
     Al final del cajón nos presenta como ultima herramienta la inversión de tiempo en nuestro desarrollo como escritores, si bien dice que no es necesario que escribamos novelas de quinientas paginas comenzando, alega que podemos tener a amabilidad de nunca dejar de escribir, es lo que te hará mejor escritor cada vez.

ESCRIBIR.

     Es la seccionas más importante y extensa del libro. Comienza diciendo la regla fundamental de todo escritor, y para mí, lo que resume todo el libro: Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: Leer mucho y escribir mucho. No hay manera de saltarse esto; no hay atajos ni trucos de magia. Ese es el secreto. Una de las cosas más importantes para todo escritor es que siempre tenga algo que leer. El señor King lee una media de setenta a ochenta novelas anuales. Tiene un régimen de lectura diaria que difícilmente incumple. No lo hace por obligación, como el mismo dice: lo hago, porque disfruto hacerlo. Podemos tomar los pequeños espacios de tiempo que tenemos libres para leer, en una sala de espera, en el metro, en el café esperando a un amigo, y en el más famoso de todos: El inodoro. Resume diciendo que un escritor que no tenga tiempo para leer, tampoco tendrá tiempo para escribir. La verdadera importancia de leer es que genera confianza e inseguridad en el proceso de escritura, y eso a cualquier lector le fascina.
     El segundo mandamiento de «leer mucho y escribir mucho» es, naturalmente, escribir mucho. ¿Cuánto es escribir mucho? Evidentemente, esto, depende del escritor. Cada escritor tiene su velocidad personal de escritura, hubo un escritor inglés que publicó cinco mil novelas, su contraparte de igual éxito escribió apenas tres. En promedio los escritores exitosos no tienen más de diez libros publicados. Steve es un escritor lento, en sus cuarenta años de carrera profesional ha escrito entre treinta y cinco y cuarenta novelas. La que escribió en menos tiempo fue El fugitivo y la que duro más tiempo escribiendo fue Apocalipsis (obviando éste libro cuya redacción tuvo que paralizar por el accidente que sufrió en 1999). Propone aplicar el siguiente régimen: Para escritores principiantes, escribir mil palabras por día, seis días a la semana, supondrá una novela de noventa mil palabras en tres meses, si bien no es algo extenso, tiene una modesta cantidad de ciento sesenta paginas de lectura, lo cual para cualquier lector, es atractivo. Este régimen debe tener como regla principal que, si quieres tener éxito, debes disfrutar cada palabra que escribes, hacerlo rutina es perder la magia de lo que estas escribiendo, y al final quizá, el sentido mismo.

     Lo siguiente importante es el sitio donde escribes. Debe ser en un lugar cerrado, confortable, aislado del mundo. Steve escribió su primera novela exitosa Carrie en una mesa tipo pupitre en la cocina de su casa rodante. Si bien no era lo más cómodo y privado, era lo suficientemente abismal para poder escribir. En soledad, se teletrasporta mejor. Ya después de la habitación o el lugar donde puedas escribir con comodidad, llega el momento de la gran pregunta: ¿sobre qué escribir? Y la respuesta es igual de grande: Sobre lo que te dé la gana… mientras cuentes la verdad. Si bien no siempre vas a tener los conocimientos totales sobre lo que escribes, mentir un poco acerca de ello tampoco te hará mal escritor. Tienes que enfocarte en creértelo tu mismo primero para que el lector crea lo que has escrito. Tu estilo va a variar hasta que seas un escritor profesional. El señor King tuvo varios estilos hasta que supo que la narrativa de ultra tumba suspenso y terror, era su verdadero estilo. Recuerda haber imitado el estilo de algunos escritores que leía en su adolescencia, entonces dice que no está mal si escribes parecido a quien lees, generalmente es lo que todos hacen hasta que crean (o encuentran) su estilo propio.

     Steve dice que no necesariamente debes tener una trama preparada antes de comenzar a escribir tu historia. Todas las historias son como las excavaciones de fósiles. Se descubre un pequeño hueso de dinosaurio y se empieza a excavar meticulosamente sin saber con certeza lo que vas a encontrar, puede que sea un simple Stegosaurus pero hasta que no trabajes mucho en la obra no sabrás si podría ser un Tyrannosaurus rex. Toda trama comienza después de hacerse una pregunta, cualquiera que se te ocurra en cualquier momento. ¿«Y si los vampiros se convierten en zombis devora cerebros?» ¿«Y si viejos se enamoran de nuevo aunque estén muy viejos?» Desde ese momento nace una respuesta, de la respuesta una oración, de la oración un párrafo, y de un párrafo una historia. Luego viene la descripción: la descripción es de suma importancia para la narrativa en general, el primer paso es pensar que quieres hacer ver al lector. Antes tienes que visualizarlo tú mismo, usar de nuevo el mecanismo de “teletransportación” sin que importe la época o el espacio. Para que el lector se sienta adentro de la historia, Steve concede más importancia al ambiente, al lugar y a los personajes que a la trama misma. Otros de los aspectos básicos importantes son el dialogo, la creación de los personajes, y el tema a escribir. Para esos les invito a que lean el libro, son detalles difíciles de resumir, pero que poseen gran importancia dentro de la narrativa.

     Ya tenemos los aspectos básicos, King luego va al siguiente paso. Las revisiones. ¿Cuántas son necesarias? Para el señor King, bastan dos. Una con la puerta de la habitación cerrada y la otra con la puerta abierta. Al acabar la primera versión, es necesario descansar. Tomarse unos días para desconectarse de la historia. Esto pasa porque no tendrás la capacidad de ver con ojos de lector lo que acabas de escribir. Steve recomienda al menos una semana separado de la historia, guardada bajo llave en un cajón. Si no rompes esta regla, tu escritura será más eficaz. Luego, al abrir la puerta y leer tú historia, haces las primeras correcciones, para después ir al siguiente paso, que es, dejar que tu lector ideal lea la historia junto a un grupo de cinco o seis personas. El lector ideal es generalmente la persona más cercana que tienes. Para Steve es su esposa Tabby. Decía que era muy buena crítica de sus novelas. Y luego un grupo de amigos bien selecto, que, de tener la suficiente inteligencia para leer una novela de trescientas páginas, deben tener inteligencia también para dar una opinión certera acerca de lo que has escrito. Después de eso, naturalmente, haces tu segunda versión o corrección en base a sus opiniones y sugerencias. El ritmo de la historia es lo siguiente que importa en la escritura, un buen ritmo de lectura mantiene al lector entretenido, no lo hace pensar en cerrar el libro a la mitad y dejarlo olvidado bajo su mesa de estudio o trabajo. Claramente el ritmo depende del tipo de historia y del lector. Pero inclusive para los escritores lentos como Steve, existen variaciones de ritmo en sus novelas, lo importante es que la velocidad de las palabras mantenga al lector estable dentro de la historia, sin que se aburra, o se agobie.

     Al final de esta sección el señor King termina con una pregunta que le hicieron en algún seminario: «Oye, ¿tú escribes por dinero?» La respuesta es que no, ni ahora ni nunca. Para un escritor, escribir es como un acto de fe. Es algo que disfruta hacer, que le llena el alma de regocijo. El dinero debe pasar al último puesto de las razones por las cuales se escribe. Eso no va a garantizar que tengas éxito, pero si garantizará que tus palabras estén limpias de ambiciones fortuitas, y eso tus lectores lo agradecerán.

     En la siguiente sección del libro llamada: POSDATA, VIVIR. King cuenta la historia de cómo casi moría siendo arrollado por una furgoneta color azul en 1999. Por “suerte” quedo vivo con gran parte de sus huesos partidos o fuera de su lugar original, se sometió a varias operaciones y un régimen de cuidados exhaustivo. Para terminar esta reseña citare las últimas palabras que escribió el señor King, dando así mi visto bueno y una gran recomendación para todos mis amigos, pequeños escritores que quieren mejorar sus destrezas en el humilde arte de crear palabra tras palabra. “Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo enriquecer la tuya. Es levantarse, recuperarse y superar lo malo. Ser feliz, vaya. Ser feliz. Una parte de este libro ha tratado de cómo aprendí a escribir. La otra, la mayor, de que se puede hacer para mejorar. El resto (y quizá lo mejor) es un permiso: tú puedes hacerlo, debes hacerlo y, si tienes la valentía de empezar, lo harás. Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis.
                                                                                              Bebe y sacia tu sed.” 

1 comentario:

  1. Hola! recuerdo que empecé a leer este libro y por cuestiones de tiempo lo dejé de lado, tengo que retomarlo porque me estaba gustando mucho y siempre me interesó la escritura. Recién descubrí tu blog y me quedo por aquí.

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